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viernes, 31 de julio de 2015

EL GABO Y EL CINE

Publicado en Ciudad CCS



El Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC) publicó Los amores contrariados. García Márquez y el cine, libro de María Lourdes Cortés ganador del Premio de Ensayo 2013 de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, el cual está disponible para la venta en la red de las Librerías del Sur. Por primera vez en Iberoamérica alguien se da el trabajo de sistematizar, reconstruir y analizar a detalle esa compleja y prolífera relación que tuvo Gabriel García Márquez con el mundo audiovisual, desde que visitó por primera vez (gracias a su abuelo) una sala de cine, pasando por su transformación en guionista, hasta convertirse en uno de los escritores cuya obra ha sido más veces adaptada a la pantalla grande. Es, sin dudarlo, una historia realmente fascinante que despierta una gran curiosidad: ¿por qué el Gabo adaptado al cine no es tan popular como el Gabo escritor?

Gabriel García Márquez fue un confeso apasionado y defensor del séptimo arte. Más de 30 largometrajes y series de televisión han sido basados en ese mundo infinito que el Gabo creó para nosotros gracias a su genio y a su pluma.

María Lourdes Cortés nos presenta con rigor prácticamente científico lo que teóricamente tiene que ver con la adaptación cinematográfica de la literatura. También nos narra la difícil relación del Gabo con la industria. Ambos relatos, hermanados a lo largo de todas las páginas, hacen de su libro un destino común para los amantes del cine y los amantes de la literatura del Gabo. Ella nos cuenta:

“De las relaciones entre Gabriel García Márquez y el cine se pueden escribir muchos libros. La pasión del escritor por el cine ha sido constante y ha tenido múltiples facetas. Ha escrito crónicas de cine; ha escrito guiones que se han llevado a la gran pantalla y otros que exclusivamente han visto la luz a través de las palabras; ha escrito un extenso reportaje sobre un cineasta –Miguel Littín– y su aventura cinematográfica al entrar clandestino en Chile; ha dado talleres de guión; ha adaptado cuentos y novelas de otros escritores; ha adaptado sus propios cuentos y casi una veintena de directores latinoamericanos y europeos han llevado a la pantalla sus obras o sus guiones.

Pero hay más: García Márquez creó la Fundación para el Nuevo Cine Latinoamericano y la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV), también llamada Escuela de Tres Mundos para estudiantes de Latinoamérica, África y Asia. La relación entre el escritor y el cine, aunque sea lo que él llama un ‘matrimonio mal avenido’, ha producido y sigue produciendo múltiples frutos”.

Uno de los primeros sueños del Gabo fue el de convertirse en cineasta. Estudió un par de meses en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, durante un viaje como reportero en 1955, pero tiró la toalla rápidamente, decepcionado de la rigidez academicista. Luego, en Barranquilla, trató de fundar una escuela de cine, pero no tuvo éxito. En 1961 se llevó a su mujer, a su hijo y 20 dólares en el bolsillo para hacer cine en la capital azteca. Pudo entonces sumarse al proyecto de adaptación de El gallo de oro de Juan Rulfo, en colaboración con Carlos Fuentes y gracias a las gestiones realizadas por Álvaro Mutis. Entonces, pudo unirse a un círculo de escritores, cineastas y artistas que dialogaban sobre el cine. Allí estuvo con Juan Rulfo, Elena Poniatowska, Carlos Fuentes, Arturo Ripstein y algunos otros haciendo historia. Y así fue despegando su carrera cinematográfica, siempre eclipsada por su obra literaria.

Este libro no tiene una sola página de desperdicio. Aquí apenas les abro una ventana a manera de incitación y coqueteo. Lo demás va de parte de ustedes, si se hacen el favor de salir a buscar Los amores contrariados.

@GipsyGastello
ggastello@gmail.com

POESÍA PARA SALIR A LA CALLE

Publicado en Ciudad CCS



Durante el mes pasado se llevó a cabo el 12° Festival Mundial de Poesía. Lo celebramos juntos rindiéndole tributo al poder de la palabra como arma liberadora y herramienta firme para la paz. Es tradición que durante el festival se presente la antología poética de la edición anterior, así que este año publicaron y colocaron a la venta en la red de Librerías del Sur La letra y la paz, antología poética del 11° Festival Mundial de Poesía, editado por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y que reúne a los y las poetas que participaron en esa ocasión. Luis Camilo Guevara, Edmundo Aray y Luis Alberto Crespo fueron los poetas homenajeados.

Estas antologías ya tienen su lugar fijo en mi biblioteca, porque en sus páginas puedo revivir a mi antojo una de mis fiestas favoritas del año.

En sus páginas siempre encuentro motivos para sonreír. Por ejemplo, encuentro un poema de Ahmet Telli, quien nos visitó desde Turquía el año pasado. El poema se llama Tu sonrisa se me agrega en la identidad y dice así:

“Cae el día y tu sonrisa se queda conmigo
las memorias se arrastran como nubes
nuestra vida es la suma de las idas
quizás un poema sin terminar
deja de buscar respuestas contrarias
al salir el otoño se alzan las aguas
tu sonrisa se hace una llaga sin cura
se hace abismo, se hace verdugo cada noche
cada noche vuelve a comenzar el saqueo
el dolor pasa a ser ruido, el ruido a ser lluvia
así pasamos a vivir un septiembre viejo
cada lugar donde me asilo lleva tu nombre
las patrullas entran en la calle cuando estás
y tu sonrisa se me agrega en la identidad”.

Desde Asia, el poeta Chino Tan Xudong nos habla de la vida a contrarreloj en su poema Una Era, que dice así:

“Frenéticos
buscamos ganar tiempo con la prisa
Nadie se detendría un momento
para apreciar una flor en la calle
El amor también se ha vuelto comida rápida
Raptado por palabras vacías
en la edad de la inocencia”.

Salir a la calle en nuestras ciudades de ritmos salvajes, de gente que corre siempre, de miserias humanas llevando la batuta, deja de ser amenazante o traumático si llevamos un libro de poesía en nuestras manos. Ese libro, al abrirse, nos habla, nos invoca, nos interpela, nos guía, nos ilumina, nos señala el camino.

Luis Enrique Belmonte dice que un festival de poesía es una fiesta pagana, un espacio resonante donde se alojan infinidad de voces andantes en franco diálogo. Bien, un libro de antología de un festival de poesía es llevar esa fiesta acompañando nuestro paso. Es, digamos, un privilegio. Como privilegio es que Luis Alberto Crespo nos diga mientras sorteamos las aceras feroces:

“Afuera Ninguna casa es para vivir No hay otra pared Que la grieta en el cuerpo Lo borrado Me quita la voz de la boca”.

@GipsyGastello
ggastello@gmail.com




WILFREDO MACHADO PARA PRINCIPIANTES

Publicado en Desde La Plaza



Aquí les dejo una gran verdad, inocultable e irrefutable: En algún rincón de nuestro caótico planeta, hay un libro esperando por nosotros. Ese libro perfecto que ha de cambiarnos la vida. Ese libro indicado para despertar nuestra chispa lectora, para dejarnos pensando, para interpelarnos hacia la reflexión tan necesaria que siempre, siempre, siempre dejamos de lado por las urgencias.

Cuando el ser humano, esa especie tan contrariada y contradictoria, pasa por el transe de la adolescencia a la temprana adultez, un espíritu de rebeldía se apodera genéticamente de su cuerpo y mente. Una necesidad irresoluta de llevarle la contraria a todo y a todos es más fuerte que la razón. Y en medio de esa lucha, su negativa al placentero hábito de la lectura por decisión propia.

En mi salón de clase, uno de los estudiantes colocó en un examen: “Los adultos nos imponen los libros que debemos leer, libros de 500 páginas”. Es cierto, aceptemos la autocrítica, aunque no todos los libros que se consideran imprescindibles para la lectura en bachillerato y la universidad son de 500 páginas. También decía: “Tal vez si nos dejaran elegir libremente lo que queremos leer”. Es una buena práctica, lo válido es el acto de la lectura en sí mismo, pero no desconozcamos el hecho de que hay lecturas imprescindibles que por cuenta propia nunca encontrarían, el secreto está en nuestra capacidad de seducción para que esas lecturas imprescindibles se hagan libres de traumas psicológicos.

Ese estudiante me dejó pensando seriamente. ¿Cómo encender la chispa lectora en libertad, pero sabiendo trascender a la lectura inicial de sagas fantasiosas, fanpics y libros de autoayuda, que son, científicamente comprobado, los géneros más populares en nuestra juventud? Entonces recordé esa especie de mantra que practico a diario: En algún rincón de nuestro caótico planeta, hay un libro esperando por nosotros. Y como por arte de magia, porque la lectura placentera siempre será un gran misterio, mis ojos se posaron en Wilfredo Machado.

Wilfredo Machado (Barquisimeto, 1956) tiene un poder muy atinado para decir las cosas. Es preciso, muy preciso, sin aspavientos innecesarios y sin miedo a llamar a las decepciones rutinarias por su nombre. Protesta mucho, pero con un sentido del humor bastante oscuro que resulta un arma muy peligrosa, porque siempre logra arrancarnos una sonrisa que celebre su osadía. No todos tienen la valentía de Wilfredo para hacerse de la brutal transparencia.



Machado es un reconocido escritor con muchos, muchos premios en su haber: Concurso de Cuentos de El Nacional (1986), Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (1995), Premio de la Fundación para la Cultura Urbana (2003), Premio del Ministerio del Poder Popular para la Cultura mención Literatura (2009). Seguramente poco le importe a Wilfredo este dato tan preciso, pero existen quienes comen con los ojos, es decir, quienes piensan que la gente es importante cuando gana muchos premios. También ha publicado un montón de libros: Contracuerpo (1988), Libro de los animales (1994, 2003), Poética del humo (2003), Diario de la gentepájaro (2008), Corazones sombríos y otras historias bizarras (2014) y el cuento gráfico La noche de Prometeo (2015).

En Corazones sombríos y otras historias bizarras, puedo garantizar, suponer, sospechar, que muchos adolescentes encontrarán una puerta abierta. Esta es una lectura de culto. Conocí el libro por una estudiante que no llega a la mayoría de edad, ávida lectora, militante de Edgar Allan Poe y ahora atrapada por Machado. Comentamos La noche de Prometeo y llevó a clases Corazones sombríos y otras historias bizarras. Leyó de ahí un par de cosas y me buscaba para hacerme leer algunos breves relatos que la habían marcado gratamente. Con el afán de esta estudiante, comencé a buscar ese libro tan mencionado. Además, ya me había enganchado con Wilfredo gracias a Diario de la gentepájaro, y me había enamorado otra vez con La noche de Prometeo.

Entre librerías y librerías, Machado resultaba agotado. Totalmente agotado. Ya luego de haber tirado la toalla, descubrí Corazones sombríos y otras historias bizarras en mi biblioteca. Resulta que lo había comprado meses atrás y estaba en mi lista de espera. Confieso que fue un instante de felicidad muy similar, supongo, al de quien se gana el premio gordo de la lotería. Le conté a la estudiante lo que había ocurrido y ambas sacamos un chiste de eso. Ya Wilfredo Machado era parte de la familia.

En Corazones sombríos y otras historias bizarras, Wilfredo nos contagia con su arrebato. Rehace la historia de la Bella y la Bestia haciéndola más real en estos tiempos caóticos, a Paulo Coelho lo llama por su nombre (es decir, Pablo Conejo), le da el beso de los buenos días a su mujer dentro del estómago de una anaconda, nos habla de un coleccionista de cuervos (innegable tributo a Poe), se va contra la academia con una historia de escritores ciegos que esperan por un barco que los lleve al altar de la fama, mezcla sin pudor el cuento corto con la narrativa y la poesía, termina burlándose de todo, haciendo en definitiva lo que todos queremos hacer y no nos atrevemos: decir lo que se le antoje, y decirlo bien.

En Olimpiada, nos cuenta Wilfredo:
“Para esta rápida y corta carrera que es la existencia humana me preparo como un atleta del hambre y el insomnio. Corro por las calles entre el humo y el tráfico de una ciudad desconocida. Flexiono mis piernas como una cebra africana seguida de cerca por los leones. Salto sobre mis huesos olvidados y nado en los ríos malolientes y oleosos que deja la lluvia sobre la calzada. Sé, que sólo competiré contra mí mismo. Sin embargo, ¿por qué siempre la extraña sensación de que, haga lo que haga, voy a perder?”

En estas breves líneas Machado logra plasmar el sentimiento de esa enmarañada especie humana que cruza el umbral de la adolescencia hacia la adultez temprana, esa sensación de la batalla perdida es un sentimiento que siempre los acompaña, digamos que por cuestiones genéticas. Entonces, este libro de Wilfredo sirve como dulce y cruel desahogo. Nada más placentero para los incomprendidos que saberse vistos, escuchados y entendidos por alguien. Ese aroma a solidaridad todo lo cubre y sana.

Desde el pasado jueves y hasta el próximo 2 agosto estará la 6ª Feria del Libro de Caracas en el Parque Los Caobos. A quienes tienen hijos o hijas, hermanos, sobrinos, nietos, familiares en este transe generacional que implica la alergia hacia la lectura, aprovechen la ocasión para buscar Corazones sombríos y otras historias bizarras de Wilfredo Machado. Si no están en la capital, busquen su Librería del Sur más cercana porque tal vez corran con la suerte de conseguirlo. Monte Ávila Editores Latinoamericana fue la responsable de publicarlo, en su serie Continentes.

Es, como quien dice, un tiro al piso. Ya lo verán.

@GipsyGastello
ggastello@gmail.com